La atención intermedia como estrategia de generación de valor en la asistencia

El reto de la cronicidad en el sistema sanitario

Si existe un consenso amplio en que la demanda asistencial está cambiando porque la cronicidad es cada día más protagonista de la actividad tanto de los hospitales como de la atención primaria, se hace necesario buscar este mismo consenso en la forma de abordarla para ganar en eficacia y en eficiencia.

Actualmente, y de un modo general, la atención de la cronicidad pivota alrededor de dos ejes: la atención primaria y la hospitalaria. Sin embargo, hay momentos de la evolución de los pacientes en los que la capacidad resolutiva de la atención primaria puede resultar insuficiente, mientras que la intensidad de cuidados de un hospital no acaba de favorecer la recuperación de los pacientes, porque se pone mucho más el acento en la solución de los problemas médicos agudos que en los cuidados.

La atención intermedia como respuesta basada en valor

Es en este punto, donde un enfoque asistencial basado en el valor y buscando la centralidad del paciente empieza a desarrollar unidades de atención intermedia, lo que permite plantear un modelo de atención que se adapta mucho mejor a las necesidades de cada persona en cada momento. Este modelo da prioridad y se focaliza en conseguir una adecuada recuperación funcional y de las comorbilidades de los pacientes, una mejora de la autonomía, la prevención de los reingresos hospitalarios innecesarios y evitar la institucionalización precoz de los pacientes.

Ejemplo ilustrativo de valoración del paciente en función de sus características clínicas y funcionales

Perfil de pacientes y objetivos asistenciales

Las unidades de atención intermedia se dirigen, de manera predominante, a personas mayores, frágiles y con enfermedades crónicas múltiples, que se encuentran en riesgo de deterioro funcional, reingreso hospitalario o institucionalización precoz. Son pacientes que generalmente han sufrido un episodio agudo (como una fractura, un ictus o una infección grave) o una descompensación de patologías crónicas, y que, tras superar la fase crítica, necesitan un periodo de convalecencia y rehabilitación para recuperar capacidades y reorganizar su vida cotidiana. También se dirigen a la atención de los pacientes con enfermedades crónicas avanzadas o en situación de final de vida.

Se trata, en consecuencia, de situar a cada persona en el nivel de atención adecuado, con el equipo adecuado, en el momento adecuado, identificando objetivos asistenciales que contribuyan a la continuidad asistencial. Estas unidades de atención intermedia deben formar parte de la red asistencial y disponer de una estructura organizativa muy definida, que no pasa necesariamente por el apoyo para facilitar las altas de los pacientes hospitalizados.

Unidades de atención intermedia

La evolución de las unidades de atención intermedia también ha favorecido una cierta especialización no solo en la tipología de pacientes sino en el propio enfoque de la asistencia:

  • Unidades de media estancia y convalecencia: orientadas a la estabilización clínica y la rehabilitación y recuperación funcional de los pacientes tras procesos agudos o quirúrgicos.
  • Unidades de subagudos: orientadas al manejo clínico de procesos que no requieren la potencia de un hospital de agudos, pero necesitan una solución rápida con soporte diagnóstico básico.
  • Hospital de día / rehabilitación: unidades orientadas a la realización de tratamientos hospitalarios, pero que no requieren la pernoctación del paciente.
  • Hospitalización a domicilio: unidades especializadas en la atención domiciliaria, con administración de tratamientos y seguimiento clínico en el hogar.

En este contexto, ante el reto de diseñar y desarrollar un modelo de atención intermedia se imponen hitos que conviene respetar para dar a este modelo la mayor capacidad de resolución:

  1. Reconocer la atención intermedia como un nivel asistencial estratégico en la gestión de la cronicidad, desterrando la percepción de que se trata de un recurso “de segunda” o simplemente una prolongación del hospital de agudos.
  2. Facilitar la integración mediante un trabajo colaborativo entre niveles asistenciales y proveedores.
  3. Asumir que es necesario definir modelos de financiación que incentiven la continuidad de cuidados.
  4. Entender la atención intermedia como un nivel asistencial en el que la multidisciplinariedad es crítica, construyendo equipos que incorporan, entre otros, a profesionales de la medicina, la enfermería, el trabajo social, la fisioterapia, la terapia ocupacional, la farmacia, la nutrición o la psicología.
  5. Definir una cartera de servicios de cada uno de los dispositivos con criterios explícitos de derivación entre proveedores y niveles asistenciales.
  6. Incorporar a los pacientes y cuidadores en el co-diseño de los dispositivos y procesos de atención intermedia.
  7. Diseñar rutas clínicas para aquellas condiciones clínicas que se consideran prioritarias (fractura de cadera, ictus, IC, EPOC, paliativos, salud mental).
  8. Incluir la tecnología como una variable más en el diseño de los modelos de atención intermedia: desde la telemonitorización, la existencia de historias clínicas interoperables entre los diferentes proveedores o plataformas de comunicación seguras para un contacto rápido con pacientes y cuidadores hasta la realización de consultas entre profesionales.
  9. Trabajar, desde el punto de vista asistencial, con objetivos asistenciales definidos, identificando el momento adecuado del alta de los pacientes.
  10. Analizar la información disponible, poblacional, de demanda, etc. de manera que se estratifique la población en función del riesgo, focalizando recursos donde más impacto logran.
  11. Proporcionar a los profesionales una formación específica en fragilidad.
  12. Realizar un seguimiento riguroso de los resultados: de salud en las personas (p. ej., capacidad funcional, autonomía en actividades de la vida diaria, control de síntomas), seguridad (eventos adversos, errores de medicación), utilización de recursos (reingresos, visitas evitables) y experiencia del paciente y del cuidador.

Por otro lado, como todo cambio organizativo, el desarrollo de la atención intermedia conlleva riesgos si no se diseña con rigor:

  • La persistencia en la fragmentación de la atención, por la ausencia de criterios de coordinación, corriendo el riesgo la atención intermedia, de asumir casos mal ubicados, en los que la atención no proporciona un valor diferencial.
  • La confusión entre necesidades de cuidados y necesidades médicas, potenciando la medicalización de la atención.
  • La minusvaloración de los riesgos de seguridad de los pacientes derivados principalmente de transiciones con comunicación deficiente, que generan errores de medicación o reingresos.
  • La fatiga de los profesionales por un mal dimensionamiento de los recursos necesarios, mala distribución de las cargas de trabajo o falta de competencias adecuadas.

Un modelo estratégico para el sistema sanitario

En resumen, en un contexto de envejecimiento acelerado, aumento de la multimorbilidad y presión sobre los recursos asistenciales, la atención intermedia se perfila como un componente clave de los sistemas sanitarios del siglo XXI.

Al ofrecer la atención adecuada, en el momento y en el lugar adecuados, contribuye no solo a usar mejor los recursos, sino también a ofrecer una respuesta más humana, cercana y coherente con los valores de las personas. Convertir este modelo en una prioridad estratégica es, por tanto, una condición necesaria para garantizar una atención digna y sostenible a las personas más vulnerables de la sociedad. Pero, para ello, es imprescindible un diseño y una planificación adecuada del desarrollo del modelo de atención continuada.

En este sentido, la experiencia acumulada por Epirus, consultoría en servicios sanitarios, puede ser un elemento de soporte a las organizaciones asistenciales para asumir el reto de mejorar la atención de los pacientes más frágiles a través de la transformación de las estructuras existentes.

Si quieres conocer cómo abordar este proceso en tu organización, puedes contactar con nuestro equipo.

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